Se deben revisar ventanas y persianas para garantizar la tranquilidad del cuarto.
La llegada de un bebé a la familia suele conllevar cambios en la vivienda, sobre todo si se trata del primer hijo, ya que se le suele destinar una habitación en exclusiva. Para empezar hay que considerar el emplazamiento.
Al respecto, los consejos de Tenders nos recuerdan que el bebé va a pasar mucho tiempo en la habitación durmiendo, por lo que conviene escoger una estancia tranquila de la casa para que el recién nacido descanse, sin descuidar que sea un lugar alegre y cálido.
Lo más adecuado es disponer de un doble acristalamiento o de unas dobles que reduzcan el paso del ruido que provenga del exterior o, por lo menos, lo amortigüen. También se debe considerar que si las ventanas son de madera y no ajustan muy bien dejarán pasar el aire.
Más allá del rosa y el azul
Los tonos pasteles, entre ellos rosas y azules, ya no son las únicas opciones disponibles para las paredes de los dormitorios de los más pequeños. Muchos optan por tonos más neutros como el beige, el amarillo o el verde. Los murales decorativos, los papeles pintados y los vinilos con motivos infantiles pueden dar a la habitación un toque de fantasía.
Para iluminar, es aconsejable no utilizar fluorescentes o halógenosLa estancia debe estar iluminada, al menos, de dos maneras: una más fuerte en el techo y otra lámpara con menor potencia o regulable bien colocada de pie o sujeta en una de las paredes, por si el bebé requiere algún cuidado durante la noche o a la hora de dormirle. Es aconsejable no utilizar fluorescentes o halógenos.
En cuanto a la decoración, se pueden colocar móviles de diferentes formas y colores para que, poco a poco, los sentidos del bebé vayan despertando, aunque conviene hacerlo con moderación, ya que una habitación demasiado cargada podría sobreestimularle.
Los elementos decorativos más fáciles de colocar y que no requieren grandes presupuestos son los vinilos y murales, que además de potenciar su imaginación resultan muy atractivos.












